El SENA: ¿Atrapado en el pasado? Una mirada a la tecnología en la formación técnica.

El SENA: ¿Atrapado en el pasado? Una mirada a la tecnología en la formación técnica.

El Servicio Nacional de Aprendizaje (SENA), históricamente reconocido como la columna vertebral de la formación técnica y tecnológica en Colombia, enfrenta hoy un reto que ya no puede seguir postergándose: la profunda brecha digital que separa su modelo de enseñanza de las necesidades reales del mercado laboral del siglo XXI.

Aunque el país avanza hacia la transformación digital y las empresas demandan cada vez más competencias tecnológicas, manejo de herramientas digitales, automatización y nuevas metodologías de aprendizaje, muchas sedes del SENA continúan operando bajo esquemas que recuerdan más a un modelo educativo del pasado que a un sistema moderno de formación para el trabajo. Aulas desactualizadas, talleres con equipos obsoletos y conectividad insuficiente contrastan con el discurso institucional de innovación.

Esta brecha no solo limita el aprendizaje de los aprendices; también afecta directamente las condiciones laborales de los instructores, quienes deben enfrentarse a la exigencia de formar para un futuro digital sin contar con las herramientas necesarias. El resultado es una tensión constante entre lo que el país demanda y lo que la institución realmente puede ofrecer.

Para el movimiento sindical, este diagnóstico no es una crítica superficial: es un llamado urgente a modernizar infraestructura, actualizar tecnología, fortalecer capacidades docentes y garantizar que la formación profesional pública esté a la altura de los desafíos actuales. Porque la innovación no puede ser solo un eslogan; debe ser una realidad tangible en cada centro, taller y ambiente de formación.

El Servicio Nacional de Aprendizaje (SENA), pilar fundamental de la formación técnica en Colombia, se enfrenta a un desafío crucial: la brecha digital que separa sus métodos de enseñanza de las exigencias del mercado laboral del siglo XXI. A pesar de los avances tecnológicos y de la creciente demanda de competencias digitales, muchas aulas y talleres del SENA aún recuerdan más a una escuela tradicional del pasado que a un verdadero centro de innovación, formación para el trabajo y desarrollo humano. Esta realidad pone de manifiesto la necesidad urgente de actualizar los ambientes de aprendizaje, los recursos didácticos y las metodologías pedagógicas, para que respondan de manera pertinente a los desafíos de la cuarta revolución industrial. El Acuerdo 8 de 1997, que regula la Formación Profesional Integral, plantea que la educación impartida por el SENA debe orientarse al desarrollo de competencias técnicas, tecnológicas y humanas, en armonía con el avance científico y la transformación del entorno productivo. Por tanto, modernizar los espacios, fortalecer la infraestructura tecnológica y promover un modelo pedagógico centrado en el aprendizaje activo y el pensamiento crítico, no solo es una tarea institucional, sino una responsabilidad con el futuro del país y con la dignificación del proceso formativo. 

A ver, y a manera de ejemplo preguntémonos lo siguiente: ¿Cuántas pantallas interactivas tiene el SENA en sus ambientes o talleres de aprendizaje? Esta

pregunta, lejos de ser retórica, pone en evidencia la preocupante realidad de una institución que, en muchos casos, sigue anclada en métodos de enseñanza tradicionales.

Al parecer en la actualidad, gran parte de la formación en el SENA parece limitarse al tablero, la palabra del instructor y el marcador, evidenciando un modelo pedagógico que privilegia la transmisión teórica por encima de los entornos reales de aprendizaje, la práctica, la innovación y la pertinencia con el entorno laboral, y unos cuantos televisores ya vetustos para ver videos y tutoriales que por lo general necesitan un cable de poder y HDMI, mientras que la gran mayoría de colegios públicos de Bogotá hace muchos años dotaron sus aulas con esta tecnología…muy bien por los colegios públicos.

Es muy importante tener presente que en el SENA no se dictan clases, sino que se imparte Formación Profesional Integral, conforme a lo establecido en el Acuerdo 8 de 1997, Estatuto de la Formación Profesional Integral, el cual orienta el proceso educativo hacia el desarrollo de competencias laborales, valores éticos y crecimiento personal del aprendiz, dentro de un enfoque pedagógico humanista, constructivista y por competencias.

…Ahora, en un despliegue de ingenio y sacrificio digno de aplauso, los instructores en pleno siglo XXI, tienen que asumir y conformar su kit diario y personal para impartir formación, éste kit no solo incluye el Internet personal, portátil personal, largas extensiones eléctricas personales con mínimo 10 multitomas, cable HDMI personal, control remoto personal, cables de poder personal, libros manuales y el marcador, sino también un termo con una tibia agua aromática y algunas galletas (¡benditos sean!) para mitigar esos dolores de estómago y mareos que los aprendices sufren a falta de un desayuno adecuado, sucede mucho en los primeros trimestres, pues el aprendiz en su gran mayoría, a veces llegan solo con lo del pasaje y aún no tienen contrato de aprendizaje. A esta lista se suma la frustración de trabajar en ambientes de formación con carencias evidentes y básicas. Un cableado estructurado con más de 30 años, la falta de conectividad y fibra óptica en muchos centros de formación, un LMS (Learning Management System) deficiente, la ausencia de equipos, aulas en mal estado o deterioradas se evidencia que llevan años sin pintar y deficiencias y mal estado en las unidades sanitarias y en las cafeterías son problemas diarios que los aprendices, instructores y personal administrativo deben sortear diariamente. Estas situaciones y muchas otras mas ya se normalizaron y se volvieron parte del paisaje institucional tan habituales que ya nadie repara en ellas.

…Bueno, y que las empresas hoy día buscan profesionales capaces de desenvolverse en entornos altamente digitalizados y automatizados.

Esta falta de inversión en tecnología educativa no solo limita las oportunidades de aprendizaje de los jóvenes, sino que también compromete la competitividad del país. En un mundo donde la inteligencia artificial, la robótica y el big data son cada

vez más relevantes, los egresados del SENA pueden encontrarse desactualizados y con dificultades para adaptarse a los nuevos desafíos laborales.

Es imperativo que el SENA realice una profunda revisión de sus prácticas pedagógicas y se comprometa a transformar sus aulas y talleres en espacios de aprendizaje innovadores y conectados. La implementación de tecnologías como realidad virtual, inteligencia artificial, plataformas de aprendizaje en línea, edutainment, serious games, puede revolucionar la forma en que se transmiten los conocimientos y habilidades técnicas.

Además, es necesario fortalecer la colaboración entre el SENA y el sector productivo para garantizar que los programas de formación respondan a las necesidades reales del mercado laboral. Las empresas pueden aportar su expertise y recursos para desarrollar currículos más actualizados y relevantes.

En conclusión, el SENA tiene una oportunidad única para consolidarse como un referente en la formación técnica de alta calidad. Sin embargo, para lograrlo, debe superar los obstáculos que impiden una mayor adopción de tecnologías educativas y adaptarse a las demandas de un mundo laboral cada vez más digitalizado. La pregunta es: ¿estará el SENA dispuesto a asumir este desafío y garantizar un futuro prometedor para sus estudiantes y para el país?.