Recientemente se llevó a cabo una reunión clave con la Dirección General para socializar la experiencia de inclusión desarrollada en el Centro de Desarrollo Agroempresarial (CDA) de Chía. Bajo el lema “Porque aprender nos incluye a todos”, este encuentro buscó resignificar la inclusión no solo como una meta, sino como un pilar fundamental de la identidad institucional del SENA.
¿Qué entendemos por inclusión en el SENA?
La inclusión se define como el proceso de garantizar que todas las personas, sin importar sus diferencias (discapacidad, género, origen, etc.), tengan las mismas oportunidades para aprender y trabajar. En el SENA, esto es vital para cumplir con nuestra misión, reducir la deserción y fortalecer el tejido social.
Un marco legal que nos respalda
La estrategia se fundamenta en un sólido marco jurídico que exige el respeto por la dignidad humana:
Constitución Política de Colombia: Artículos sobre igualdad y no discriminación.
Ley General de Educación: Exige la eliminación de barreras en la formación técnica.
Decreto 1421 de 2017: Regula la educación inclusiva en todos los niveles.
Acuerdo 0010 de 2016 (SENA): Adopta la política de atención con enfoque de pluralidad y equidad.
Superando barreras: El rol del instructor
Durante la reunión se identificaron barreras físicas, comunicativas y, sobre todo, actitudinales que han segregado a ciertas poblaciones. Para enfrentar estos retos, la experiencia en el CDA Chía ha implementado:
Talleres de Diseño Universal para el Aprendizaje (DUA): Para adaptar los ambientes de formación.
Sensibilización: Procesos directos con instructores para eliminar el miedo a los “ajustes razonables”.
- Acompañamiento Académico: Apoyo constante a aprendices con dificultades de aprendizaje.
La perspectiva de UNALTRASENA: Garantías para una labor efectiva
Desde UNALTRASENA, reafirmamos que para que la inclusión sea una realidad y no solo un discurso, los instructores deben contar con garantías plenas. No se puede exigir una formación de calidad sin proporcionar las herramientas necesarias.
Es fundamental que los instructores cuenten con:
Perfiles de apoyo idóneos: La inclusión requiere del acompañamiento de pedagogos, psicopedagogos y licenciados en educación especial que trabajen hombro a hombro con el instructor de área.
Tiempos y espacios: La implementación de ajustes razonables y la planeación bajo el modelo DUA requieren una carga administrativa justa que no sature al docente.
Infraestructura y tecnología: La eliminación de barreras comunicativas y físicas es responsabilidad administrativa para que el instructor pueda centrarse en lo pedagógico.
La invitación a la Dirección General es escalar la experiencia de Cundinamarca a nivel nacional. La inclusión efectiva nace del compromiso de los coordinadores para eliminar la “indiferencia administrativa” y del empoderamiento de los instructores, quienes son los que finalmente abren la puerta a una formación sin barreras.
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